1 mar. 2011

Tras los debates

(repetimos el artículo comodín y que no cambia)
Siempre defenderemos la expresión libre de las ideas, como trabajador*s que convivimos en democracia (muy a nuestro pesar de, que sea la del dinero, que es, de momento, el que manda..)
A este respecto exponemos una particular versión de los hechos; y aunque se intuya nuestra orientación, no tiene porqué ser la más acertada, ni mucho menos compartida, pero que se expresa con total libertad. Es una opinión más:
Por lo que se deduce, a los ciudadanos con derecho al voto (los que interesan), se nos “vende” la imagen de que en España, y por extensión en Occidente, existen solo dos alternativas políticas para resolver la actual crisis permitida (que intuimos que también es política, en cuanto a valores) con una tasa de desempleo vertiginosa, entre otros problemas, y que pagamos siempre los mismos.
Sabemos que esto no solo es así, que lo que además les interesa, es la “economía" del voto, es decir, la simplificación hacia el “voto útil”, o la “compra” del mismo con tal de que se recupere luego lo invertido con creces y repartírselo. Vamos, que hay que seguir avalando al mismo "intocable" legislador y allegados.
Ese “modelo de empresa” amparado por la actual ley electoral -desde aquí pedimos su justa reforma ya-, interesa, sobre todo, a los dos principales partidos mayoritarios; y a los poderes fácticos involucrados, incluidos los principales medios de difusión. Vamos, que esto se asemeja a la "dualizada" campaña americana -en la cual también se presentan muchísimos partidos pero que son únicamente dos los que interesan para "entretener" y alimentar al sistema-.
Lo que queda patente es que al final resulta que estamos en una forma de organización de grupos de personas a dos bandas, y lideradas por dos partidos que se dedican, durante un "breve" período de tiempo -en este caso, los próximos cuatro años-, a representarnos.
Mientras, interpretan muy bien su papel: se afilan la lengua, quieren hablar donde sea, se increpan, se insultan los unos a los otros, sacan sus trapos sucios -bueno, al menos nos enteramos de lo peor- corruptelas, vale de todo y, una vez que ya se van a perpetuar durante un tiempo, recaudan y recaudan sin llegar a resolver los problemas de la mayoría y, de paso, generando otros.
Lo que vivimos es la típica lucha por el poder, pero en el que las decisiones colectivas son adoptadas por unos pocos mediante mecanismos de participación muy selectivos y discriminatorios. Insistimos: reforma electoral.
En sentido amplio, "su democracia" es una forma de convivencia social en la que los que legislan y gobiernan al final, sean de la orientación que digan que sean, se apoltronan en sus cómodos sillones -otra cosa es sentarse o asistir todos los días al Parlamento, por ejemplo-, y se dedican a decir que tod@s somos iguales para intentar que la mayoría de los ciudadanos "currantes" o no, pensemos o creamos que es verdad.
Al margen de las próximas elecciones, ante todo respeto a votar y a no votar, pero libremente, respeto a las elecciones, a los partidos y a sus resultados: a tod@s.
Pero que no nos engañen: que se satisfagan las necesidades sociales ya de una vez, y “que los bolsillos de los todos los políticos, sean tan transparentes como el cristal”. Para que tod@s veamos lo que llevan dentro y poder salir dignamente de esta nefasta situación "no prevista" por ellos.





(Agradecimientos a Tommy Douglas, a Blas de Otero y a una de sus voces, Ismael Serrano, revolución interior)

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